¿Qué dicen de nosotras?

Alicia Reyes, mi viaje por La Danza del Alma

Carolina Navarro

José Porta

La Danza del Alma. Un espacio para crecer y sanar en comunidad.

Cuando me acerqué a La Danza por primera vez no imaginaba el camino que emprendería. Un camino emocionante, a veces oscuro, a veces brillante hacia mi autodescubrimiento. Muchas veces tenemos heridas que no conocíamos, las ocultamos muy profundamente, las negamos y tratamos de llevar una vida ocupada, ignorando el dolor.

El proceso con La Danza del Alma me permitió ver hacia adentro, conocer mi dolor, sentirlo y aceptarlo para así comenzar a sanar. Conocí personas maravillosas, de todas las edades y contextos.

Amigos, compañeros, una comunidad que comparte risas, lágrimas y mucho conocimiento.

Irene

Ana Johnson , Terapeuta Floral.

Las experiencias que he tenido en Danza del Alma han sido maravillosas , tanto en la formación de Heridas de la Infancia como en Adicciones han sido de mucho aprendizaje y de mucha transformación. A nivel personal , me ha ayudado a verme de una manera más positiva , sin juicio , sin culpas sin condenas y así he podido seguir con mejores herramientas en este proceso que es la vida , a verme y a ver a mi alrededor con ojos de empatía y compasión.

Como profesional también me ha ayudado mucho a poder guiar a mis clientes de una mejor manera en este trabajo de sanación , de evolución y de equilibrio con nuestro cuerpo , mente y alma.

El ambiente en Danza del Alma es muy cálido , ameno y simplemente te sientes en familia. Muchas gracias Danza del Alma.

Hace poco más de dos años decidí llevar el diplomado de Terapia Floral que se imparte en la Danza del Alma, lo hice porque llevaba mucho tiempo con la idea de conocer de qué se trataba la filosofía del Dr. Edward Bach. Había escuchado y leído sobre las esencias florales y la terapia floral como una terapia holística (alternativa).

Debo confesar que además de profundizar en el estudio de la propuesta del Dr. Bach, su forma de ver la enfermedad, la polaridad del ser humano, la personalidad y el alma, el estudio de las flores y sus esencias y su vida en general, entre muchos otros temas interesantes, lo mejor fue el proceso personal que empecé a llevar de la mano de tres profesionales y con la complicidad de un grupo de mujeres respetuosas, comprensivas y empáticas. La terapia que se lleva (requisito del diplomado) es esencial para la toma de consciencia y es además un modelo a seguir.

Tan importante es conocer cada esencia floral, como probar cada una de ellas, así como llevar la bitácora personal; el curso es un proceso de autoconocimiento en todas las áreas (física, emocional, mental y espiritual), que en lo particular, me ayudó a llegar a esas zonas que a veces me cuesta tanto reconocer y visibilizar. Hoy puedo decir que me reconozco en mi vulnerabilidad y que puedo verme de una forma más amorosa y compasiva, lo que me permite seguir en este camino de transformación.

El proceso personal es indispensable, si se desea poner al servicio de las demás personas, las herramientas que se aprenden, tanto a nivel de las esencias florales como el enfoque corporal, que valga decir es un plus en este diplomado. Es maravilloso cómo se mueven las energías, todo en función de ser una mejor persona para una misma y para las demás.

Recomendadísimo, si deseas empezar un proceso personal y además quieres acompañar el camino de otras personas.

Nuria Esquivel

Sofía

Mi primer contacto con la Danza del Alma vino a partir de una recomendación que me hizo una amiga que acababa de atravesar por un complicado proceso de divorcio, mismo que le había generado un vaivén de emociones bastante fuertes que le mantuvieran drenada su energía por un buen tiempo. Ella empezó a asistir a un proceso grupal, y muy pronto yo empecé a notar un cambio significativo en su actitud hacia la vida, sus palabras y hasta su postura corporal, que denotaban un cambio potente en su forma de enfrentar la vida cotidiana.

Mi curiosidad me obligó a tomar el desafío de asistir a un taller de un día; con el escepticismo que me generaban las terapias por experiencias previas que poco o nada habían sumado a mi vida y bastante incómoda con la idea de trabajar en grupo, decidí llegar ese sábado a encontrarme con personas desconocidas que como yo tenían una gran necesidad de sanar.

Desde la primera vez fue una experiencia potente, que me conectó con el tema de la fantasía que tenía del control y la poca capacidad que tenía de auto-responsabilizarme por las decisiones que yo misma tomaba: total, es más fácil vivir culpando al prójimo que realmente hacerse cargo de una misma y asumir el reto de cambiar.

Pronto me monté en el tren de los procesos de la Danza del Alma y ha sido un viaje de ya casi seis años que estoy segura han sido la clave para lograr reconstruirme y resignificar mi vida en todos los ámbitos.

Son procesos que en ocasiones han sido divertidos y otras tantas muy dolorosos: se requiere valentía para transitar el dolor, se requiere mucho coraje y voluntad para nadar por las profundidades de las heridas y mucha fuerza para permitir que las emociones -hasta las que mal llamamos negativas- se manifiesten y aporten para nuestro crecimiento. Negar una emoción, solo trae conflicto y enfermedad al cuerpo y a la mente.

Poco a poco, mis máscaras se permitieron ir cayendo: caretas de seguridad y fortaleza, una vez abajo iban revelando muchísimos miedos y viejas heridas a las que no le había dado lugar en su momento. La sociedad nos mal educó tanto para fingir “estar bien”, para “caerse y levantarse”, que a penas pasamos un minutito en el suelo ya estamos buscando cualquier estímulo para no vernos en el dolor, para no tener que lidiar con él por mucho tiempo.

En la Danza del Alma aprendí a honrar mi vulnerabilidad, a hacer contacto también con mis partes suaves y a no avergonzarme de “necesitar” a otros. De mi vulnerabilidad, también he aprendido que emana muchísima fuerza y mucho poder para luchar por las cosas que me importan en esta vida, como la justicia y el deseo de una sociedad más equitativa.

El perdón fue otro de los grandes aprendizajes que me trajo la Danza del Alma, claramente no desde una acepción cristiana, si no la posibilidad de mirar al otro y comprender que cada quien da lo que puede y de lo que tiene en el corazón. Perdonar y a la vez poner mis límites: saber que cosas sí, que cosas no y que cosas nunca más.
La Danza del Alma ha sido un espacio amoroso para crecer, para sentirme sostenida y toparme con almas que como yo, no quieren más que una vida feliz y auténtica. Y sí, la felicidad y la autenticidad implican trabajo, decisiones, distanciamientos….a veces el viaje es armonioso y otras tantas un poco incómodo, pero lo que es seguro, al menos desde mi experiencia, es que una sale de cada sesión con algo nuevo incorporado, con alguna reflexión fresca y con una profunda gratitud de haber encontrado una comunidad de personas hermosas dispuestas a sentir y a aprender.

Yo creo que este tipo de procesos pueden cambiar el mundo. Creo, de hecho, que ya lo están haciendo. Y con todo mi corazón agradezco la revolución que hicieron en mi vida.

Mario Enrique Bolaños, conocido como Manrique

Mi experiencia personal en La Danza del Alma, ha sido trascendental, me he permitido conocerme y valorarme más como persona, afianzar mis creencias y mantenerme firme y abierto a nuevas experiencias y aún más, querer poner mis pies sobre la tierra y mi mente en este majestuoso universo lleno de brillo y luz.

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